sábado, 8 de enero de 2011

Crítica de ‘Buried’

Paul Conroy, padre de familia y contratista civil en Irak, es secuestrado y despierta enterrado vivo en una vieja caja de madera. Sin saber quién lo ha puesto ahí ni mucho menos por qué, su única oportunidad para escapar de su agónica pesadilla es un teléfono móvil. La cobertura precaria, la falta de batería y la escasez de oxígeno son sus peores obstáculos en una carrera a vida o muerte contra el tiempo: Paul sólo dispone de 90 minutos para lograr su rescate.

Conseguir que una película en la que no hay más escenarios que un ataúd (eso sí, desde un montón de ángulos) no provoque aburrimiento en el espectador es todo un reto, y con “Buried”, Rodrigo Cortés ya puede presumir de haberlo conseguido. No sólo eso, sino que además consigue provocar una serie de emociones como angustia, desasosiego, enfado, ira, desilusión… y todas son transmitidas espectacularmente por un Ryan Reynolds que logra la que tal vez sea la mejor interpretación de su carrera (y no sería descabellado encontrarlo entre los nominados a los Premios Goya).

Junto con la interpretación de Reynolds, los otros puntos fuertes de la película son el magnífico guión de Chris Sparling y la extraordinaria dirección de Cortés.

3 comentarios:

daniel dijo...

Definitivamente es un film atrapante, muy original e ingenioso. Reynolds hace un papelón y Cortés se lcue en una dirección destacada... Espléndida; hace que el espectador sufra... =)

Saludos!

Lalo Martín dijo...

Tienes toda la razón Daniel. En ocasiones parece que seas tú mismo el que esté atrapado, y no él...

Saludos!!!

Pablo Martinez dijo...

Muy bien lograda la claustrofobia, y como bien dices, destacable el guión de Sparling.

Un abrazo!