domingo, 25 de septiembre de 2011

Crítica de 'La piel que habito'


Sinopsis: Desde que su mujer murió quemada en un accidente de coche, el doctor Ledgard, eminente cirujano plástico, se interesa por la creación de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla. Doce años después consigue cultivarla en su laboratorio, aprovechando los avances de la terapia celular. Para ello no dudará en traspasar una puerta hasta ahora terminantemente vedada: la transgénesis con seres humanos. Pero ése no será el único crimen que cometerá...

Crítica: Sin duda Almodóvar está marcando una tendencia en este siglo XXI, y es que parece empeñado en ir alternando una gran película con otra más floja. Después de la excesiva grandilocuencia de "Los abrazos rotos", nos ofrece este magnífico thriller.

"La piel que habito" es una película que sabe ir proporcionando información a su debido momento, de manera muy medida, pero no por ello con menor intriga. Eso sí, peca de ser demasiado explicativa, y más cuando siéndolo, todavía redundan en poner rótulos del momento del tiempo en el que se encuentra la historia. Y el final resulta precipitado y deja con una sensación de ‘falta algo’, aunque no por ello es una sensación agria, sino de incompletitud ante una gran película.

Entre los miembros del reparto, y a diferencia de lo que sucede muy a menudo, en este caso son los jóvenes Jan Cornet y Blanca Suárez los que consiguen brillar con mayor intensidad. Eso sí, Antonio Banderas y Elena Anaya también están más que notables, especialmente ella. Otros como Marisa Paredes o Roberto Álamo están exagerados. En el caso de él, incluso fuera de lugar.

Para verla es mejor no haberse informado demasiado, aunque no es peligroso en absoluto ver el tráiler, porque no destripa nada.