viernes, 31 de diciembre de 2010

Crítica de ‘3 metros sobre el cielo’

Un drama romántico adolescente que narra la historia de dos jóvenes que pertenecen a mundos opuestos. Es la crónica de una relación improbable, casi imposible, pero inevitable, que terminará arrastrando a la pareja a un frenético viaje iniciático en donde juntos descubrirán el primer gran amor. Ella es una chica de clase media-alta que está educada en la bondad, en la inocencia y en las normas. Él es un chico rebelde, impulsivo, inconsciente, aficionado al riesgo y al peligro, enzarzado en un sinfín de peleas y carreras ilegales de motos, al límite del sentido común.

Película puramente comercial que cumple a la perfección con su cometido: entretener durante dos horas al espectador. Puede que la trama sea absurda (SPOILER porque anda que el cambio de actitud de Hache se deba a lo que se debe... es que no tiene sentido ninguno FIN SPOILER), pero no por ello engancha menos. A diferencia de otros fenómenos cinematográficos (y anteriormente literarios) como “Crepúsculo”, la adaptación española no está llena de escenas absurdas y que te hacen bostezar cada cinco minutos.

Los actores cumplen perfectamente con su papel, empezando por los protagonistas Mario Casas y, sobre todo, María Valverde. De todos modos, quienes destacan especialmente son los secundarios Marina Salas, Álvaro Cervantes y Nerea Camacho.

El mayor error del film es su excesivo metraje, y es que con 20 minutos menos la película hubiera sido mucho más digerible. Por contra, destacan positivamente la más que buena banda sonora, la maravillosa fotografía y la excelente química que demuestran Casas y Valverde.