miércoles, 14 de octubre de 2009

Cuando la impaciencia puede más

Cuando se confirmó la noticia de la secuela de “[REC]” me pareció una buena idea, a pesar de que la idea de que la iban a cagar se me viniera a la cabeza cada vez que escuchaba hablar de ella. Aún así, no tenía motivos para no confiar en ella: la primera parte me pareció excelente y, aunque yo no veía por dónde podían tirar, no dudaba que Jaume Balagueró y Paco Plaza sí lo sabrían. Así que con cada noticia, vídeo... mi expectación crecía.


Después de su presentación en el Festival de Venecia y las buenas críticas recibidas, esa expectación llegó al tope y no podía aguantar la impaciencia por que se estrenara y poder ir a verla al cine.


Ese día fue el lunes de la semana pasada y cuando ya me había sentado en mi butaca, después de que el amigo que me acompañaba se equivocara de hora y tuviéramos que esperar algo más de 1 hora, empieza la proyección (en diminuto). De pronto la pantalla se pone negra... y entra el supervisor a decirnos que el proyector tiene un problema y que no se va a proyectar (valga la redundancia) la película. Nos dá varias opciones: nos devuelven el dinero, esperamos al siguiente pase, entramos a ver otra peli o esto último y cuando llegue la siguiente sesión para ver [REC] salimos de la sala de la otra peli para verla. Esta última fue nuestra opción. Podíamos elegir entre 3 títulos: “Los sustitutos”, “Malditos bastardos” y “Si la cosa funciona”. Elegimos la del medio por recomendación de una señora que ya la había visto (al igual que la de Bruce Willis).


Cuando llegó la hora de la siguiente sesión de “[REC]”, abandonamos la sala a falta de una hora para que terminara “Malditos bastardos” y fuimos a ver “[REC]”. Craso error. Era mejor haberse quedado a terminar de verla, pero la impaciencia por ver la otra pudo más.